Despedir estando de baja: cobardía empresarial con toga de legalidad
Hay empresarios que cuando un trabajador enferma no preguntan si necesita algo, ni cómo pueden apoyar. Preguntan cuánto va a durar. Calculan costes. Hacen números. Y si el Excel no sonríe, mueven ficha. O mejor dicho, quitan ficha.
Porque sí, todavía hay empresas que consideran que estar de baja es estar de sobra. Que si enfermas, dejas de ser útil. Que si caes, estorbas. Y por tanto, eres perfectamente prescindible. No encajas en la cultura, ya no aportas, nos vemos obligados a tomar esta difícil decisión. Todo muy humano. Todo muy legal. Todo muy cobarde.
¿La excusa de siempre?
“Es legal. No es personal.”
Como si despedir a alguien enfermo pudiera ser una decisión desprovista de moral. Como si la ley avalara actuar como un depredador en cuanto alguien baja la guardia. Como si el “derecho a despedir” incluyera el derecho a deshumanizar.
Pues bien, las cosas están cambiando. Y lo están haciendo en los tribunales, donde ya no se tragan el cuento.
La Ley 15/2022 de igualdad de trato y no discriminación ha introducido algo tan revolucionario como necesario: que despedir a alguien estando de baja médica puede ser discriminación. Y si es discriminación, es nulo. Y si es nulo, no hay indemnización que tape la vergüenza: hay readmisión. Hay salarios de tramitación. Y en ocasiones, hay indemnización por daño moral.
👉 Como en la Sentencia del Juzgado de lo Social de Albacete nº 685/2025, que ordenó readmitir al trabajador despedido tras iniciar una baja médica, pagarle lo dejado de percibir, y añadir 7 501 € por daños morales.
👉 O como en la del Juzgado de lo Social nº 3 de Pamplona (mayo 2023), que anuló el despido por aplicar esta misma ley, reconociendo que la baja no era una excusa: era el verdadero motivo.
👉 O la del TSJ de Madrid (3 de marzo de 2025), que confirmó la nulidad del despido y añadió 4.000 € de indemnización por la jugada sucia.
👉 Incluso durante el periodo de prueba: el TSJ de Illes Balears lo dejó claro. Si echas a alguien cinco días después de caer enfermo, no estás gestionando talento: estás encubriendo discriminación.
Y sin embargo, todavía hay quien se hace el sorprendido cuando la sentencia llega.
Quien se escandaliza cuando le tumban el despido.
Quien dice “pero si es lo que hacen todos”.
Sí. Lo hacen todos los que no lideran.
Todos los que siguen entendiendo la gestión de personas como una logística de carne.
Todos los que visten de méritos lo que no es más que miedo a sostener lo humano cuando deja de ser rentable.
Por eso este artículo no es una advertencia. Es un parte de guerra.
Porque los despidos durante la baja no son errores puntuales: son síntomas de un sistema podrido.
Y mientras ellos afinan sus departamentos de compliance para justificar lo injustificable, nosotros afinamos nuestras demandas.
Porque una cosa es gestionar.
Y otra muy distinta es despedir al débil para que el PowerPoint no se resienta.
A ti, trabajador que estás leyendo esto y has sido despedido estando de baja:
No estás solo. No estabas equivocado. Y no tienes por qué callarte.
Ahora, la ley te ampara.
Y algunos abogados también.
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