Recruiters: cazadores de talento… armados con un Excel y miedo al KPI
En la trinchera de Recursos (In)Humanos nacen las frases motivacionales, las encuestas “anónimas” y los mayores actos de autoengaño empresarial.
Pero entre todos los personajes que habitan este ecosistema, hay uno que despierta ternura, lástima y rabia a partes iguales: el recruiter.
Ese ser que empezó queriendo “descubrir talento” y acabó midiendo su productividad por la cantidad de currículums descartados por minuto.
Un profesional que vive en un bucle constante entre LinkedIn, formularios absurdos y entrevistas donde ya sabe quién será descartado antes de conectar la cámara.
No es que no quieran hacer bien su trabajo —es que no los dejan.
Sus KPI se lo impiden:
“Número de entrevistas realizadas.”
“Tiempo medio de respuesta.”
“Ratio de candidatos filtrados.”
Todo menos calidad humana.
Así que ahí están, obedientes, descartando currículums porque el candidato no tiene “energía positiva”, “alineación con los valores de la empresa” o “nivel C1 de inglés para atender al mercado de Cuenca”.
Y cuando por fin encuentran a alguien con talento real, el sistema los castiga: “No cumple con el rango salarial”. Traducción: “sabe demasiado como para pagarle poco”.
Después llega la parte más triste del ciclo: la queja pública.
“Es que no hay talento”.
“Los jóvenes no aguantan la presión”.
“Falta compromiso”.
No, lo que falta es sentido común.
Porque talento hay, pero no está dispuesto a pasar por tres entrevistas, dos test de personalidad y una dinámica de grupo para un puesto de becario a media jornada.
El recruiter es una víctima con corbata.
Un engranaje atrapado entre las órdenes de RRHH, la ceguera del CEO y la desesperación del candidato.
Un mediador sin poder de decisión, condenado a sonreír mientras comunica rechazos automáticos que ni él se cree.
Así que la próxima vez que leas un post de LinkedIn con la frase:
“Buscamos personas apasionadas, con ganas de crecer y de superarse.”
Recuerda que, detrás de ese texto, hay un recruiter agotado, un KPI que no se cumple y un Excel que sigue contando los descartes como si fueran logros.
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