“Baja voluntaria confirmada. Responder a este correo no sirve de nada”
Crónica de cómo dimití de una multinacional… y dos semanas después seguían preguntando por mí
En una gran empresa de telemarketing —de esas que miden tu productividad por segundo y tu felicidad por smileys en el Slack— decidí hacer lo impensable: irme por voluntad propia. Sin dramas. Sin monólogos. Sin “reuniones de salida” para que un becario de RR. HH. apunte que “el colaborador considera que el proyecto no le permite crecer” (traducción: no me pagáis ni el aire).
Sigo el procedimiento oficial como un campeón.
Accedo al Formulario de Baja Voluntaria (v.3.1 — actualizado por gente que nunca se ha dado de baja de nada).
Relleno los 29 campos obligatorios: nombre, DNI, número de empleado, fecha, hora, segundo, motivo, otro motivo, otro-otro motivo, emoción asociada a la baja, canción que mejor define tu marcha…
Marco todas las casillas con la solemnidad de un notario: “Entiendo que me voy”, “Entiendo que no me retenéis”, “Entiendo que no me vais a pagar la sonrisa de los viernes”.
Envío.
Minuto 0: recibo un correo automático del Director de Recursos Humanos (que, por supuesto, no ha escrito él):
Asunto: Confirmación de baja voluntaria – ¡Gracias por tu etapa con nosotros!
Cuerpo: “Tu solicitud ha sido aceptada. A partir del día X dejarás de pertenecer a esta gran familia corporate. Te deseamos lo mejor en tus futuros retos.”
Todo correcto. Screenshots. Copia en PDF. Copia impresa. Copia en pergamino por si un día lo tengo que enseñar en un museo de los horrores.
Día 1 al 14: silencio administrativo. Me imagino que estarán tramitando ese complejo procedimiento de dar a un botón que pone “desactivar usuario”. Yo, feliz. Duermo. Respiro. No escucho “¿tienes un minuto?” que dura tres horas. Soy una persona nueva.
Día 15 (08:12): suena el móvil.
—Hola, ¿Carlos? Mira, somos de Recursos Humanos. ¿Dónde estás que no has fichado?
—Perdonad, me di de baja voluntaria hace dos semanas.
—¿Cómo? Eso no nos consta. ¿Podrías venir igualmente y ya lo vemos?
Respiro. Cuento hasta diez. Recito mentalmente el número de registro de mi formulario como si fuera un salmo.
—Os consta. Tenéis un correo de confirmación firmado por vuestro Director de RR. HH.
—Ah, sí, bueno… ese correo es automático.
Automático. Me encanta. El correo que acepta mi baja es automático, pero mi ausencia es un misterio paranormal digno de Iker Jiménez.
Día 15 (08:27): nuevo correo.
Asunto: Recordatorio para fichar – Evita incidencias en nómina
Cuerpo: “Hola, recuerda que mañana empieza tu semana con nosotros. ¡A por todas!”
Le contesto con captura de mi baja. Me responde el no-reply con otra captura del recordatorio. Estamos en un tenis de correos automáticos donde la pelota soy yo.
Día 15 (11:02): me llama Coordinación.
—Oye, que tienes el turno esta tarde a las 16:00.
—Tengo el turno de siesta. No trabajo allí desde hace dos semanas.
—Bueno, por si acaso, te pongo ausente justificado…
Por si acaso. Dejo de ser persona y paso a ser estado. Ausente. Justificado. Por la magia del “por si acaso”. Un trozo de mí todavía contesta encuestas de clima laboral.
Día 16: me llega un Whatsapp del Team Lead con un sticker de un gatito que dice “te echamos de menos”. Acto seguido, otro mensaje:
“¿Sabes si puedes venir un par de horas para enseñarle a un chico nuevo lo de las incidencias? Total, como te sabes el proceso de memoria… 🙏”
Miro el cielo buscando una señal. Encuentro una nube con forma de copia de seguridad. Me contengo.
Día 17: me agregan a un grupo de WhatsApp que se llama “Turno Tarde – ¡A por objetivos!”. Entro y salgo más rápido que un buen propósito de enero.
Inmediatamente recibo un privado de RR. HH.:
“Hola, Carlos. Tranquilo, ya te sacamos del grupo. ¿Te importaría, eso sí, completar el formulario de salida?”
—¿Otro?
“Sí, es que el primero era el formulario de baja. Este es el formulario de experiencia.”
Empiezo a sospechar que si completo todos los formularios de salida, me renuevan como becario en Documentación.
Día 18: correo del Director de RR. HH. (automático, mi viejo amigo):
Asunto: ¡Bienvenido al Programa We Are Family Q4!
Cuerpo: “Este trimestre apostamos por la retención del talento. ¡Tu opinión es clave!”
Estoy tan “retenido” que me han soltado dos semanas antes. Por fin entiendo lo de “We Are Family”: ellos son la tía pesada que te escribe en Navidad para preguntarte si sigues soltero.
Día 19 (09:00): llamada seria, tono jurídico:
—Carlos, soy Legal. ¿Podrías enviarnos el correo donde dices que te han aceptado la baja?
—No “digo”, os lo envié. Tiene asunto, fecha, hora, firma, servidor de envío y el gif del CEO aplaudiendo.
—Es para adjuntarlo al expediente.
Al expediente. Mi dimisión ya tiene expediente. Me imagino una carpeta con mi nombre y un post-it que dice “Fenómeno inexplicable: empleado que se fue y, aún así, no deja de existir”.
Día 20: última llamada, Coordinación Final Boss:
—Oye, ya lo hemos visto todo. Tienes razón: te fuiste. ¿Podrías, por favor, firmar un documento donde confirmas que te fuiste?
—¿Para confirmar la confirmación?
—Sí, es que si no el sistema piensa que sigues aquí.
—Decidle al sistema que me invite a comer si me echa de menos.
Cuelgo. Respiro. Bebo agua. Reviso que no me hayan contratado sin querer para un mystery worker.
Moraleja (que no sirve de nada, pero suena profunda)
En la empresa moderna te dan de baja, pero no te sueltan. Has dejado el edificio, pero sigues viviendo en su ERP. Eres una casilla en un Excel con la inmortalidad del dato mal sincronizado.
Y aún así, entre formularios, correos automáticos y llamadas de “por si acaso”, te queda una certeza hermosa: fuiste libre dos semanas antes que ellos supieran que lo eras.
En el fondo, eso es todo lo que hace falta para sonreír… y para archivar sus e-mails en la carpeta correcta: SPAM/Relaciones Tóxicas.
📚 Manual de Resistencia Corporativa
Disponible en Amazon 👉 https://amzn.eu/d/8sotr3P
Más resistencia en www.manualderesistenciacorporativa.es.
Comparte esto:
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
- Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
- Entrada
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp