Poesía nacida entre ruinas corporativas

Rimas para
tiempos de
esclavitud moderna

Un poemario atravesado por el agotamiento, la rabia, el sarcasmo y esa forma perfectamente contemporánea de seguir sonriendo mientras el edificio se viene abajo.
Qué es este libro

No son poemas para curar el desgaste.
Son versos escritos desde dentro de él.

Rimas para tiempos de esclavitud moderna convierte la fatiga laboral, la obediencia decorativa, la rabia contenida y la ironía en materia poética. No busca embellecer la precariedad emocional del trabajo contemporáneo, sino dejar constancia de ella con un lenguaje directo, incómodo y deliberadamente herido.
Portada de Rimas para tiempos de esclavitud moderna
Formato Rústica
Tamaño A5
Estado Disponible
Universo Reino Empresarial
Poesía laboral para quienes ya no confunden agotamiento con vocación.
Dentro del poemario

Una escritura hecha de desgaste, ironía y dignidad malherida

Este libro no propone una salida luminosa. Propone lenguaje. Toma el cansancio, el absurdo, la sumisión elegante y la farsa corporativa, y los transforma en poemas que no buscan la evasión, sino la lucidez.
  • Versos que nacen del entorno laboral contemporáneo y su violencia normalizada.
  • Un tono que mezcla rabia, melancolía, ironía y resistencia.
  • Imágenes reconocibles para cualquiera que haya sobrevivido a la oficina moderna.
  • Una poesía que no adorna el dolor: lo nombra.
Qué encontrará el lector

Tres formas de convertir el desgaste en lenguaje

No para romantizar la herida, sino para dejar constancia de ella con precisión, ironía y una cierta dignidad feroz.
01

Rabia con forma de verso

Poemas atravesados por la irritación íntima de quien ha entendido demasiado bien cómo funciona el decorado corporativo.
02

Melancolía sin ornamento

Una escritura sobria y directa que no necesita disfrazar el cansancio con metáforas complacientes.
03

Resistencia poética

El lenguaje como último espacio desde el que seguir nombrando lo que el trabajo moderno preferiría borrar.

También había poesía en la fatiga, en la obediencia, en el café recalentado y en la sonrisa exacta con la que uno aprendía a no decir lo que pensaba.

Después del Manual, la herida habló en verso

La ruina también podía escribirse

Si el Manual nombraba el sistema, el Poemario desciende a su eco interior: lo que deja el trabajo cuando ya no quedan ni entusiasmo ni excusas.