“¿Cómo estás?” y otras preguntas que no quieren tu respuesta
Hay una pregunta que, en el entorno laboral, nunca es inocente.
No es “¿has fichado?” ni “¿has entregado el informe?”.
Es mucho más sutil, mucho más peligrosa:
—¿Cómo estás?
Te la hace alguien de Recursos Humanos, con tono suave, sonrisa profesional y libreta en mano.
Y tú, que aún conservas algo de fe en el género humano, piensas que es una pregunta genuina. Que alguien se interesa por ti. Que quizá, solo quizá, le importa cómo te va.
Error.
En la empresa, “¿cómo estás?” no es una pregunta: es una herramienta.
La escena suele repetirse igual.
Te llega un mensaje por Teams o por correo:
“¿Tienes un momento para hablar? Nada grave 😊”
Siempre es mentira.
Nunca es “un momento”.
Y casi siempre es algo.
Te sientas frente a esa persona que mezcla lenguaje terapéutico con mirada de auditor. Empieza despacio:
—Te noto un poco diferente últimamente.
Diferente a qué.
¿A la versión de mí que no se quejaba?
¿A la que tragaba sin preguntar?
¿A la que aún no estaba cansada?
Si respondes con sinceridad y dices “estoy agotado”, la cosa se pone interesante.
Porque nadie en RRHH escucha eso como “estoy cansado”.
Ellos oyen:
“riesgo”.
—¿Crees que este cansancio está afectando a tu rendimiento?
—¿Tiene que ver con tu motivación?
—¿Sigues comprometido con el proyecto?
Y ya está.
Has pasado de ser una persona a ser un caso.
Si dices que todo va bien, anotan algo.
Si dices que va mal, anotan más.
Si dudas antes de contestar, anotan en mayúsculas.
Luego vienen las preguntas disfrazadas de interés personal:
—¿Cómo llevas lo personal?
—¿Estás a gusto en el equipo?
—¿Te ves aquí a largo plazo?
La favorita es esa última.
Porque no importa lo que respondas: cualquier cosa puede usarse después.
Si dices que sí, te cargarán más trabajo.
Si dices que no lo tienes claro, levantarás sospechas.
Si dices que estás explorando opciones… enhorabuena: acabas de activar el protocolo invisible.
Recursos Humanos presume de cercanía, pero solo de ida.
Ellos preguntan.
Tú respondes.
Y la información no vuelve nunca en forma de ayuda, solo en forma de decisiones que no entiendes hasta meses después.
Porque la empatía corporativa no busca cuidarte.
Busca clasificarte.
No quieren saber cómo estás.
Quieren saber:
si aguantas más presión
si eres prescindible
si estás pensando en irte
si conviene adelantarse
Y todo eso lo sacan con una sonrisa, un “estamos aquí para ayudarte” y una pregunta que parece humana pero no lo es.
Así que la próxima vez que alguien de RRHH te pregunte:
—¿Cómo estás?
Respira.
Sonríe.
Y recuerda:
en la empresa, la honestidad emocional no siempre es una virtud.
A veces es solo otra forma de dejar rastro.
📚 Manual de Resistencia Corporativa
Disponible en Amazon 👉 https://amzn.eu/d/8sotr3P
Más resistencia en 👉 www.manualderesistenciacorporativa.es.
Comparte esto:
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
- Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
- Entrada
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp