“¿Cómo estás?” y otras preguntas que no quieren tu respuesta
Hay departamentos de Recursos Humanos que creen que la cercanía consiste en acercarse… demasiado.
No para ayudarte, no para escucharte, sino para algo mucho más noble y corporativo: cotillear con propósito estratégico.
Todo empieza con un mensaje en Teams.
Un ping suave, casi cariñoso:
“¿Tienes un minuto para hablar?”
Siempre es mentira.
Nunca es un minuto.
Y nunca es para hablar: es para sacarte información.
Te llaman a esa salita aséptica donde el aire huele a impresora y a culpa anticipada. Se sientan frente a ti con una libreta, un boli y esa sonrisa inquietante que recuerda a los presentadores de teletienda cuando te van a vender algo que no necesitas.
—Te noto raro. ¿Va todo bien?
Traducción: alguien ha dicho algo y venimos a comprobar si lo podemos usar contra ti o para ti, según convenga.
Intentas responder con prudencia, pero pronto descubres que no les interesan tus problemas reales.
Si dices:
—Estoy cansado.
Ellos contestan:
—¿Dirías que es cansancio… o desmotivación?
Si dices:
—Estoy saturado.
Ellos reformulan:
—¿Y crees que tu actitud está afectando al equipo?
Si dices:
—Bueno, estoy pasando una mala racha.
Ellos rematan:
—¿Tiene que ver con tu compromiso con la empresa?
La pregunta estrella siempre llega:
—¿Cómo te ves en cinco años?
Yo qué sé. Ni siquiera sé cómo me veo en quince minutos. Pero sé cómo voy a estar después de esta reunión: peor.
A RRHH le encanta ese juego de empatía performativa.
Te invitan a abrirte, pero cuando lo haces, apuntan algo en su libreta.
No es una libreta normal: es el grimorio donde la empresa guarda las vulnerabilidades útiles.
Tu jefe dice que llegas serio: punto negativo.
Comentaste que buscabas piso en otra ciudad: bandera roja.
Preguntaste por promoción interna: sospechoso.
Trabajas demasiado: burnout.
Trabajas poco: falta de compromiso.
Respiras: área de mejora.
Luego está la variante más inquietante:
El “nos hemos enterado de…”
Y aquí ya no se habla de trabajo.
Se habla de si estás en terapia, si estás buscando otra empresa, si te han visto triste, si has dejado de saludar, si no fuiste al afterwork o si fuiste demasiado.
RRHH quiere cercanía, pero solo de ida.
No quieren saber cómo estás.
Quieren saber qué utilidad tiene cómo estás para la estructura.
Si tu estado anímico les viene bien para cargarte tareas, te cargan tareas.
Si les viene bien para no renovarte, no te renuevan.
Y si les viene bien para “prevenir riesgos psicosociales”, te meten en un Excel y se dan una palmadita en la espalda.
La empresa no necesita psicólogos: necesita gente que no pregunte tonterías.
Pero, claro, eso no queda bien en LinkedIn.
Así que la próxima vez que RRHH te diga:
—Cuéntame, ¿qué tal estás?
Puedes sonreír y responder:
—Depende de quién pregunte… ¿tú o la empresa?
Verás cómo dejan de tomar notas.
📚 Manual de Resistencia Corporativa
Disponible en Amazon 👉 https://amzn.eu/d/8sotr3P
Más resistencia en www.manualderesistenciacorporativa.es.
Comparte esto:
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
- Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
- Entrada
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp