La obsesión por la marca personal en los empleados

En algún sótano corporativo, alguien decidió que ya no basta con que hagas tu trabajo. No. Ahora, además, tienes que ser el community manager de ti mismo. Bienvenido al circo del personal branding, donde si no te grabas un reel haciendo Excel mientras sonríes, es como si nunca hubieras trabajado.

Te piden que brilles, que te posiciones, que seas un “embajador de marca” y que conviertas cada tarea en un “post inspirador”. Eso sí, tu sueldo sigue siendo tan plano como la gráfica de motivación del equipo. Porque, claro, ellos quieren “líderes visibles”, pero no visibles en la nómina.

La empresa quiere que seas un influencer de PowerPoint, un TikToker de las reuniones por Teams, un LinkedIn star de las pausas café. Si un día pides baja por gripe, no olvides subir un carrusel de 5 tips sobre cómo toser con resiliencia.

El concepto es perverso: disfrazan de “oportunidad de crecimiento” lo que en realidad es un reality show sin cámaras. O peor: con demasiadas. Porque lo que de verdad buscan no es tu proyección, sino tu exposición. Que te vendas gratis. Que tu currículum brille más que el fluorescente del techo mientras ellos te apagan la luz de cualquier reconocimiento real.

Y lo más sangrante: si no lo haces, te miran como un paria digital. “Este no tiene marca personal”, dicen. Como si no fuera suficiente estar resolviendo marrones diarios, ahora además debes dedicarte a fabricar la versión “cool” de tu esclavitud.

Lo llaman empoderamiento. Yo lo llamo marketing multinivel emocional. Una pirámide donde la base (tú) sostiene todo el show mientras arriba se cuelgan las medallas de la visibilidad.

La marca personal corporativa es, en realidad, el disfraz postmoderno de la explotación: haz tu trabajo, promociona a la empresa, dale difusión, y de paso, regálanos tu vida privada para que quede claro lo comprometido que estás.

Al final, la paradoja es deliciosa: una plantilla obligada a convertirse en altavoz mientras la empresa se empeña en ser muda ante los problemas reales. Eso sí, todos muy alineados en el feed, con fotos en blanco y negro y un eslogan que ni la NASA se atrevería a lanzar.

Así que, cuando tu jefe te diga que “trabajar tu marca personal te hará crecer”, recuerda: lo único que va a crecer es el ego de quien dirige este circo. Tú solo eres el payaso que sostiene la carpa.

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