Dura lex, sed lex… o cuando el trabajador tiene razón y aun así tiene que aguantarse
La expresión «dura lex, sed lex» refleja la realidad del derecho laboral, donde tener razón no garantiza una reparación justa ante un despido improcedente. La indemnización es rígida y no considera el daño emocional o la dificultad de recolocación. La clave es documentar y estar informado, ya que no siempre se obtiene justicia real.